Thursday, December 15, 2005

El deseo de matar un maya


Yo siempre camino y no soy muy buen observador, me gusta pasar desapercibido, ser un punto negro en la noche, manejar rápido, desayunar a las 12:00 P.M. y salir de vez en cuando al cine cuando existe la posibilidad de disfrutar una buena película.

Llegué a vivir a Playa del Carmen hace siete meses y descubrí que aquí la gente es como yo, siguen su rumbo, hacen lo que quieren, salen, se emborrachan, se besan, tienen sexo en los baños públicos, desayunan pizza fría saliendo de un bar, van a la playa, se desnudan y a nadie le importa un carajo.

Debo admitir que es la vida que todos deseamos, comes bien, te diviertes, trabajas un rato, ves modelos, existe tranquilidad en cualquier rincón que puedas hacerte. Todo esto me gustó, hasta que me di cuenta de algo, la variedad del turismo, la singularidad de un paraiso, la serenidad de lo cotidiano han afectado mi cerebro como un miligramo por día desde que aparecí aquí, y si hacen cuentas ahora estoy a punto de explotar.

El deseo de matar a un maya, nace a raíz del vandalismo de ellos para conmigo en el cine, del estruendo de sus horripilantes palabras, de su poca educación frente al público y del respeto por el simple hecho de dejar ecuchar, !escuchar simplemente, me vulven loco¡

He tratado de lidiar con ellos, preferí ignorarlos por bastante tiempo, hasta traté de ser su amigo, pero es absolutamente imposible, son arracionales, hablan como si tuvieran siempre la razón (en su cerebro Dios es un oso panda gigante y esponjado), y además no tienen una sola palabra para describir lo que nosotros conocemos como "amor", tendrán mil palabras para "cojer", hablando sexualmente, que no tiene nada de malo, pero creo que de ahí viene esa singularidad para comportarse tan despectivamente.

Mi teoría es que la civilización los agarró movidos, fuera de la cancha de juego, les cayeron los hoteles en la espalda, que ellos mismos ayudaron a construir y no sabían ni que estaban haciendo, hasta que se encontraron como hoy dentro del juego, pero sólo como civilización, un Disneyland enorme para los extranjeros, y los mayas en el papel secundario de la gran obra.

Odian a la gente que les da de comer y se vienen a desquitar conmigo en el cine, no e sjusto para mí como cinéfilo empedernido, los días de un par de ellos están contados, y la próxima vez que vaya al cine voy a ahogar mi sed matando a esta raza de mal comportamiento.

Tuesday, December 13, 2005

Sombrio



El tiempo me respaldó mientras quiso,
las noches me alegraron la estadía
mi espalda rozaba los vientos vacíos,
desnudo entre las piedras de la avenida.

Los cedros se enfurecían con mis cabellos,
el austero sabor de la miel me carcomía
las luces volaban milagrosamente empañando las pupilas,
resbalando entre los trigales del estío.

Los esfuerzos se embromaron con la risa,
el miedo se escondió mientras veía
mis labios pronunciaron las heridas,
tirado entre las piernas de la vida.

Monday, December 12, 2005

Los pedos


Un amigo me dijo que desde que se rasuró el chicloso....

"Los pedos ya salen muy tronados, antes salían descalzos y ahora salen con tacones, haciéndole a la fanfarria".

Saturday, December 10, 2005

moda equina


Las señoras que montaban a caballo

descubrieron que era sexy usar falda larga,

y así lo hicieron.

El distraido


La niña de los tenis morados

me guiñó un ojo,

yo estaba viendo sólo sus tenis.

Hanna


Después de tres días de aburrimiento y de desconsuelo, después de escuchar constantemente a Hanna y su delirio anti-emotivo, simplemente quería estar en la cima del Kilimanjaro, solo, congelado, con los ojos cerrados.

Me pregunto cómo las Hannapersonas me encuentran en un mundo de múltiples caminos, ni yo recuerdo cómo tropecé de nuevo.

Llevábamos ya varios días ideando un curso literario para preparatorianos hiperactivos, pero para como iba el asunto pasaría un siglo completo sin unanimidad de ideas.

Llegué al punto máximo esa tarde, se lo dije con un tono de tontería seria (que por lo general nadie distingue).

-¿Porqué no hablamos de Shakespeare trabajando como carnicero con su padre?, limpiando vísceras mientras recita Mc Beth o tal vez de Joyce tirado en un burdel desconocido de Dublín con la borrachera de regreso hasta su garganta; pongámoslo en perspectiva, sería un curso libre y para nada extenuante (Hanna me veía detenidamente, sin gesto alguno, me la pude imaginar encendiendo un cigarrillo, pero ella no fuma). Sería un estudio literario-social, un espejo de aprendizaje para los venideros, para los próximos niños Kafkianos, Borgianos o cualquiera que se les apetezca.

Veía a Hanna a los ojos y sentía que ella me observaba, seguí hablando durante al menos tres horas, pero ella no reflejaba nada.

-Las peleas que pasó Piramdello con su familia para poder reflejarlos como actores de una tragicomedia ya escrita. La sociedad animal salpimentada por Orwell en un mundo inconsciente y sin fervor de libertad para con los demás. Max Frisch y su Homo Faber, adjetivando estúpidamente las raíces de nuestro país y de algunos otros para salir airoso y no ensuciarse los pies en el camino.

-¿Qué piensas?, pregunté casi gritando.

Hanna parpadeó.

-¿Qué decías?, contestó moviendo la cabeza.

Ese día descubrí que Hanna tenía, además de la capacidad de privarse, la facilidad, poder o como sea que se le quiera llamar, de dormir con los ojos abiertos.