El deseo de matar un maya

Yo siempre camino y no soy muy buen observador, me gusta pasar desapercibido, ser un punto negro en la noche, manejar rápido, desayunar a las 12:00 P.M. y salir de vez en cuando al cine cuando existe la posibilidad de disfrutar una buena película.
Llegué a vivir a Playa del Carmen hace siete meses y descubrí que aquí la gente es como yo, siguen su rumbo, hacen lo que quieren, salen, se emborrachan, se besan, tienen sexo en los baños públicos, desayunan pizza fría saliendo de un bar, van a la playa, se desnudan y a nadie le importa un carajo.
Debo admitir que es la vida que todos deseamos, comes bien, te diviertes, trabajas un rato, ves modelos, existe tranquilidad en cualquier rincón que puedas hacerte. Todo esto me gustó, hasta que me di cuenta de algo, la variedad del turismo, la singularidad de un paraiso, la serenidad de lo cotidiano han afectado mi cerebro como un miligramo por día desde que aparecí aquí, y si hacen cuentas ahora estoy a punto de explotar.
El deseo de matar a un maya, nace a raíz del vandalismo de ellos para conmigo en el cine, del estruendo de sus horripilantes palabras, de su poca educación frente al público y del respeto por el simple hecho de dejar ecuchar, !escuchar simplemente, me vulven loco¡
He tratado de lidiar con ellos, preferí ignorarlos por bastante tiempo, hasta traté de ser su amigo, pero es absolutamente imposible, son arracionales, hablan como si tuvieran siempre la razón (en su cerebro Dios es un oso panda gigante y esponjado), y además no tienen una sola palabra para describir lo que nosotros conocemos como "amor", tendrán mil palabras para "cojer", hablando sexualmente, que no tiene nada de malo, pero creo que de ahí viene esa singularidad para comportarse tan despectivamente.
Mi teoría es que la civilización los agarró movidos, fuera de la cancha de juego, les cayeron los hoteles en la espalda, que ellos mismos ayudaron a construir y no sabían ni que estaban haciendo, hasta que se encontraron como hoy dentro del juego, pero sólo como civilización, un Disneyland enorme para los extranjeros, y los mayas en el papel secundario de la gran obra.
Odian a la gente que les da de comer y se vienen a desquitar conmigo en el cine, no e sjusto para mí como cinéfilo empedernido, los días de un par de ellos están contados, y la próxima vez que vaya al cine voy a ahogar mi sed matando a esta raza de mal comportamiento.

2 Comments:
aqui no hay mayas, pero tenemos roughnecks.
been following you on buzznet, and accidentally, i bumped into your blog today.
Hope you don't mind my comments
hola que tal, pues que bien encontrar gente por estos lados, te invito a mi blog!, y a ver si te das una vuelta por el CORVETTE NINJA, un café que acabamos de abrir con unos amigos, esta en la calle 28 bajando a mamitas (antes de llegar a la playa del lado izquierdo)
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